Qué precaria esta becaria: El Coste de Oportunidad.
Me llamo ||||||||||||||||||||||||||||||| y soy licenciado en Publicidá y RRPP por la Universidad de Valladolid desde enero, ¡cómo mola poder poner esto al fin!
A lo largo del verano desarrolle una extraña afición a echar CV oferta que salía en Domestika, CV que envíaba. Peeero 4 asignaturas pendientes, dudas existenciales/no tengo ni puñetera idea de lo que quiero hacer con mi vida, un gran trabajo en Narrativa Audiovisual (a veces Jon hace cosas buenas) disfrutar grabando para Publicatessen y un fugaz encuentro con dos compañeras de La Sexta hicieron que a finales de septiembre decidiera matricularme en Comunicación Audiovisual en otra cuidad castellana.
Cuando todavía no me había aprendido donde estaban los bares me llamaron para hacer prácticas en mi cuidad. Tras la peor entrevista que jamás he hecho bualaaaa: email ofreciendome el puesto de becarío en |||||||||, una agencia de relaciones públicas online enfocada al sector del cine y el entretenimiento donde desarrollaría acciones desde transcripción de entrevistas a actualización de RRSS de clientes, clipping, negociación de primicias y promociones, base de datos, monitorización de la web, monitorización de materiales, apoyo a internacional… Horario: 09.00 a 18.00 de Lunes a Jueves y de 09.00 a 15.30 los viernes, salario: 300€ netos al mes y curro en el sector del cine, ¿como iba a rechazarlo? Con las mismas hice las maletas y volví a casa con papá, mamá, mi hermana y mis dos perras. Había encontrado prácticas tal y como estaban las cosas, ya tendría tiempo para terminar comunicación audiovisual.En tres meses aprendí más de las relaciones públicas que en 5 asignaturas de la carrera. Visto así, no puedo quejarme. No puedo quejarme y ese es el principal problema. ¿Por qué?1. Coste de oportunidad: (espero que alguien recuerde algo de economía de segundo) Cuando dejas de seguir estudiando, creando, ideando, presentando truchos a Publicatessen por seguir aprendiendo y formándote, el coste de oportunidad tiene sentido. Cuando pasado tres meses no te enseñan nada nuevo y te quedas para hacer lo que nadie quiere hacer, informes, envíos, ordenarles los armarios.. te planteas si no deberías haber pasado más noches en el Hook.
2. Creatividad y capacidad ¿dónde? ¿cuándo?: había más talento en cualquier piso segoviano solo al hacer el power point para una exposición que en la sala de reuniones de mi oficina. Proponer “y si ponemos a un grupo disfrazados de XXX y que hagan un flash mob” cada vez que un cliente pide big ideas no resulta muy creativo y en ocasiones tampoco de lógica. Ya con el tema del dominio de las redes sociales, lenguaje audiovisual, programas de edición etc. pasamos palabra…
3. Trabajo para los malos: para los que celebraron el cierre de megaupload, los que piensan que internet no es ni el futuro ni el presente, y que distribuyen películas que en sí mismas no son más que un gran insulto al arte del cine.. esos son los clientes de mi agencia. En los 5 meses que llevo en la agencia solo tres o cuatro cintas merecen mi admiración y respeto. El cine es un gran mercado, por si a alguno se le había olvidado.
4. ¿Qué quieres que de más de mi? Tal vez cuando dejes de darme el trabajo que nadie quiere hacer y me pagues acorde a mi jornada laboral pueda dar mucho más de mi.
5. Ten cuidado, lo han hecho los becarios: becarios que infinidad de conocimientos de publicidad, comunicación, nuevas tecnologías, lenguaje audiovisual, manejo de programas y aplicaciones, talento y sobretodo unas ganas y un potencial para comerse el mundo.. y ese estúpido puesto les separa de ser grandes profesionales. (¡IMBÉCIL!)
Esta parte, como todo, llega a su fin y si hay algo de lo que estoy seguro es de que el viernes 27, cuando empiece a hacer balance, los últimos 6 meses habrán servido para algo. Cuando lo sepa ya os lo contaré.. pero mientras tanto pienso seguir amando cada cosa que haga.
Mucha mierda a todxs, algún día seremos nosotros quienes puteemos a los becarios. Nos vemos en la calle de los bares.
Post-Sexta: From Segovia, of course.
Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad, un optimista ve la oportunidad en cada dificultad. (Winston Churchill)
Cuando los profesores nos daban por generación perdida, algunos decidían participar en Publicatessen para dejar algo de huella en Segovia, llegó un chico misterioso y desconocido para algunos, que se había hecho notar poco a lo largo de los años anteriores y le comentó a una pequeña gran genio (cuyo nombre empieza por M y su apellido acaba por Moreno) que quería hacer una tele universitaria, y esta jovencita (a la que le gustan las pajaritas) le puso en contacto con otros dos balas perdidas (con todo el amor del mundo) que querían hacer una radio. Y así fue como este chico desconocido pasó a ser el presentador mas chispeante y dicharachero que las pantallas de ordenadores y tv españolas (y de parte del extranjero) ha visto.
Una vez abierta la veda comenzó a multiplicarse, (algunos podrían encontrar similitudes con los gremlins, locos ellos), estaba metido en todos lados, vistiendose de Cesar, ayudando a las yonkis, colaborando en la organización de la gala, grabando festivales de Jon.. y siempre con una sonrisa, con un chiste, con una idea, así daba gusto oye. Ahora como no se le puede ver pululando por Mahonías, esta de visitillas a cualquier sitio y siempre, con solo una mirada te consigue trasladar a Segovia, aunque estés en Helsinki (digo yo).
Quién iba a decir el primer día de 5º que ese chico mediorubiales que no estabas seguro de donde había salido iba a convertirse en el perfecto ejemplo de lo que somos, o queríamos ser, toda una promoción. Grande Jaime, grande.
El último día de mi vida segoviana (entiéndase por esto, el día en que hice la mudanza hace ya mes y medio) me abordó un abuelo a pocos metros de la casa donde viví durante mi primer año y, cual guión de película, me preguntó:
- Perdone joven, ¿es usted de Segovia?
Realmente, al hombre poco le importaba que fuera o no fuera de allí, sólo quería que le indicara como llegar a su destino. Pero fue una pregunta tan tonta que no supe qué contestarle.
Como muchos de nosotros, llegué a Segovia aquel año de 2006 cuando no existía la crisis, España nunca pasaba de cuartos, y al lado del Quiber había una baguetería regentada por unas maravillosas e higiénicas personas. Como muchos de nosotros, llegué de rebote a Segovia tras quedar el 3º en la lista de espera para periodismo. Y como a muchos de nosotros, esa elección me cambió la vida, sobre todo, tras el último año.
Como buen estudiante, el año pasado dejé unas cuantas asignaturas para julio. Y para prepararlas, que mejor que quedarse en Segovia con su Hontanilla, sus cañas, y sus mahonitas pasándose las preguntas de los exámenes de convocatorias anteriores. Como no había demasiado estrés (pese a las durísimas exigencias académicas de nuestra carrera) aproveché para hacer los últimos reportajes con Emisión Mahonita, y quiso la casualidad que en uno de ellos coincidiera con los directores de RTVCYL o, para que nos entendamos, TeleSegovia de toda la vida.
Me comentaron que andaban buscando redactores para reforzar el verano, y que fuera un día a la sede para hacer una entrevista y la prueba de cámara. Aunque para vacaciones había pensado en ir a Irlanda a rematar el inglés, no perdía nada por probar, a si que para allá que fui. El resultado fue desastroso, la prueba de cámara me salió peor que la primera convocatoria de derecho, pero inexplicablemente, me cogieron. Me pasé el verano informando de las noticias segovianas al más puro estilo España Directo, y los días que libraba me pasaba a ver a Estela al Santana, a Mery Choni al As de picas, a Gema al Circus o me iba iba al Pontón con Marta. Realmente fue un verano bastante especial.
Poco después de acabar el contrato, cuando ya empezaba a mentalizarme para hacer las maletas, un amigo me comentó un posible trabajo en San Rafael, para llevar el departamento de comunicación de una empresa tecnológica. Empecé a trabajar allí en octubre, era a jornada completa y tenía un buen sueldo. El jefe que tenía era el antítesis de lo que se oye hablar por ahi de los jefes explotadores: simpático, inteligente y, cuando no sabía una cosa, se molestaba en enseñarme. Aprendí bastante pero descubrí que el mundo de la informática no es mi pasión y cuando cumplí el periodo de prueba, no renovamos el contrato.
Ahora estoy en el periodo de vacaciones que no me pude tomar en verano, mirando por fin, destinos en Irlanda para ir a trabajar a partir de mayo. Eso si, antes de ir al país de la Guinnes, me estoy preparándo para hacer el Camino de Santiago y poder recapacitar y ver las cosas con algo más de perspectiva. Seguro que con la suerte cuando llegue a la plaza del Obradoiro se me acercará un abuelo y me preguntará:
- Perdone joven, ¿es usted de Segovia?
Pues mire, caballero. Si uno no es del sitio del que viene, sino al que le gustaría volver; y si la vaca no es de donde nace, sino de donde pace, puede estar usted seguro de que soy tan autóctono de Segovia como los jegovianos, el garrafón del Hook, los bocatas del Trovador o las goteras de Mahonías.
Post-Sexta: Bilbao Atleti Periodista.
Que no es lo mismo que Vicky Cristina Barcelona, ni se le parece..
Si entre todos y todas los de la promoción buscabas a alguien que tuviese las ideas claras, no dudase en luchar por ellas y debatir sobre lo que fuese durante horas, ese era Iván Fuente, ¡y sin perder la compostura! que tiene mas logro aún.
Burgalés de nacimiento, con grupo sanguineo Atletico Positivo, su pasión por el futbol lo tiene participando en InfoAtleti para Onda Atlética, y es que participar en la primera temporada de Emisión Mahonita le hizo cogerle el gustillo a los podcast y ahora no hay quién le separe del rollo.
¿Tienes sentido del humor? ¿de verdad? pruebate en un mano a mano con Iván y luego vuelves y me lo cuentas, que tiene salidas para todo.. y eso, para algunos (como el que os escribe estas palabras), es un reto..
¿Y después de la carrera qué? Buscar trabajo, hacer un máster… ¿Hacer otra carrera? Pues sí.
Hacer otra carrera era una idea que me había rondado la cabeza varias veces, además desde pequeño siempre me había llamado la atención el periodismo así que pensé, qué coño, ¡a por ello! Aunque estudio en el Campus de la UPV (Universidad del País Vasco) en Leioa decidí vivir en Bilbao; sí, eso me suponía 20-30 minutos de bus (si no hay un atasco en la A8) pero también me daba la oportunidad de dedicar ese tiempo a leer y ordenar mis pensamientos, cosa que no hago demasiado a menudo por cierto. (Según leáis este texto os daréis cuenta)
Al principio me costó un poco entrar en la dinámica de las clases y de la ciudad, pero poco a poco fui encontrando mi sitio en ellas. El campus es lo que se espera de un campus, facultades, laboratorios, aparcamientos (pocos), paradas de autobús y cafeterías. Las cafeterías usan el concepto de universitario muy a la ligera. Por ejemplo, “Desayuno universitario, café mas bollo/pincho 2,40” ¡Coño, que Angelito ponía el café y un pincho por 1,20! Eso sin contar que en el centro de Bilbao lo encuentras a un precio parecido.
Las clases… ¡Ay, las clases! Somos unos setenta en clase y aunque para las prácticas nos dividen en subgrupos de unos 30-40 incluso menos a veces, la palabra que mejor define a las clases es “Caos”. Cada uno va a su rollo y el ambiente es diametralmente opuesto al que teníamos en Segovia. Creo que una de las cosas más positivas de Segovia era precisamente ese ambiente, la implicación de algunos profesores y, aunque quizá yo no tenía demasiada, la conciencia de formar parte de una promoción junto con tus compañeros. Aquí no hay nada de eso pero tampoco sería justo si digo que al ambiente es malo. No, no hay ese compañerismo pero hay otro tipo de relación que diferencia entre la persona y el compañero. No sé si me explico, en Segovia en muchos casos éramos compañeros y amigos, o al menos teníamos relación fuera de la universidad. Aquí no. Una vez que cruzas el umbral de la puerta de la facultad la relación se difumina. Quizá sea yo que soy muy dado a encontrarle el punto a cosas que no lo tienen, pero esa forma de entender la universidad para mi tiene un punto.
Muchas veces pienso que no valoré Segovia en su justa medida hasta que me vi fuera de ella. Posiblemente sea así. Segovia ha juntado en un aula a gente de distinta procedencia y condición lo que sin duda nos ha enriquecido a todos los que por allí hemos pasado.
A mí al menos me ha enseñado mucho.
Un bratzo







